Extraida del Blog de Jose Tomas Izquierdo fotorutascomunidadvalenciana.blogspot.com.es
Introducción:
Hay lugares que por si
solos transmiten al visitante sensaciones inquietantes, no son
objetivamente negativas, pero si que transfieren al cuerpo un estado de
cierta precaución, un hormigueo que eriza el vello, sonidos naturales
tan distintos a los que nos acostumbran las ciudades, quizás sea este el
eje de la cuestión, ¿nos estamos desnaturalizando con el paso de los
años?.
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| Cirat desde el camino de Royas |
Han acabado las fiestas
del Pilar en la Villa de Cirat, es domingo a media tarde y quedan ya
pocos vehículos en las calles del pueblo, el bullicio se ha convertido
en un suave susurro del viento, que acaricia, tejados, chimeneas,
ventanas, y cortinas que cubren las puertas de algunas casas, cerradas
de nuevo a cal y canto.
Tengo el privilegio de
quedarme un día más por estas tierras del Alto Mijares, y me apetece
acercarme al Monte, hecho este, que en Cirat es
de fácilmente complacible.
Mi tío Antonio y primo
David, me habían mostrado fotos bastante recientes de sus incursiones en
la "Crevá", una partida a menos de 1 km del pueblo, a la que se accede
cogiendo el camino de tierra de cruza el Bco. de las Salinas y remonta
la montaña dirección a Macasta, Fuentes, Torralba....
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| Bco. de las Salinas desde la pista que acede al Pilón de Royas |
Nada más ascendido las
primeras rampas llegamos al Pilón de Royas o Cruz de Royas, hito
primigenio de rocas de rodeno que marcaban puntos estratégicos, en los
antiguos caminos, normalmente lugares de culto y oración, pues los
viajes eran largos y nunca se sabía lo que el camino te podía deparar.
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| Pilon
de Royas, se trata de un Peyrón, hito de piedras con hornacina por la
parte delantera que marcaban puntos importantes en el camino, donde dar
gracias a Dios por haber llegado hasta allí, o quien sabe si rezar para
tener una trayecto bienaventurado. |
Justo detrás del Pilón
de Royas comienza la Crevá, como se conoce en Cirat, una Quebrada,
originada por el colapso posiblemente de estructuras calizas propias de
la geo-morfología Karstica, esto es antiguas grutas, cuevas, etc, que al
final se derrumban y originan un espacio caótico de grandes bloques,
huecos, pasadizos, puntales....Una maraña laberíntica donde buscan
cobijo la Fauna y la Flora. Evidentemente estos lugares siempre se han
cubierto de cierto misticismo y halo mágico, en el que nos ocupa de
Cirat no iba a ser menos. Ahí están las leyendas de las Santicas Leyenda Santicas o del Frontón del Moro Fronton del Moro
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| Rayos de sol penetrando en el Bosque de la Crevá, setras del Pilon de Royas |
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| Roca
caliza a la que accedo sin problemas, y que me propongo sortear,
señalar la abundante vegetación trepadora y rupícola que hay en su
superficie. |
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| Al NE, la Loma de las Horcas queda iluminada por los rayos crepusculares. |
La tarde se va cerrando,
los rayos del sol penetran en el sotobosque cada vez más frágiles
y languidecidos, las figuras retorcidas de algunos pinos proyectan
sombras sobre las rocas tapizadas de zarzaparrillas, hiedras y rubias
pergrinas. Llego a un enorme bloque de roca caliza, fracturado por
numerosas grietas, quizás si consigo salvarlo llegue al Frontón del
Moro, pero justo e esos instantes en que me disponía a trepar por la
roca, empiezo a escuchas unos chasquidos agudos y muy secos que
advertían de mi presencia, pero, ¿A quien?.
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| Rocas calizas provenientes de un derrumbe |
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| Hasta aquí mis aventuras de hoy, empiezo a escuchar los chasquidos. |
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| Joya botánica, Acer opalus, al abrigo de los roquedos, tan solo a 450msnm, aprovecha el cobijo rico en sombra y humedad que proporcinan los bloques calizos. |
La noche llama a la
puerta y decido que la soledad no es buena compañera para este paraje,
ya habrán otros momentos mejores para explorar la Crevá, retrocedo y un
pequeño movimiento en la distancia llama mi atención, allí estaba el
origen de los chasquidos, lo tengo claro, el que sobra soy yo, retorno a
casa.
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| Antes
de abandonar la Crevá, vuelvo a escuchar los chasquidos, detecto un
movimiento en lo alto de unas rocas, y allí estaban ellas, Las Señoras
de los Roquedos, La Cabra Montes. |
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| Una de ellas se me queda observando fijamente |
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| De vuelta a casa, el crepúsculo me regala esta preciosa panorámica de Cirat. |
ESPERO OS HAYA GUSTADO, SIN DUDA HABRÁN NUEVAS INMERSIONES EN LA CREVÁ, UN LUGAR FANTÁSTICO.
FIN